Un niño antes del sueño

De pequeño, entre los siete y los diez años más o menos, tenía una breve visión que se repetía con frecuencia justo antes de quedarme dormido en la cama. Veía una hilera de personas entre las que me encuentro que sube penosamente una cuesta bajo el sol abrasador. No veía el paisaje ni el sendero. Sé que estoy muy cansado, que debo seguir en el grupo y que el camino ha sido y será largo. Después duermo.

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