Un poema de Lanseros leído al azar

[Contribución a la red Adopta una autora publicada en la letra L del blog de Autoras adoptadas]

Abro el libro y leo lo primero que veo, el poema "Un joven poeta recuerda a su padre". Al principio se desliza ante mis ojos con naturalidad de prosa, sin ensoñación alguna, sin sorpresa. Me dejo llevar por su cadencia suave pues, a pesar de que no tiene rima, las sílabas finales chocan entre si como bolas de billar.
Es solo un poema como tantos otros de este libro, otra página leída al azar, pues tengo esa costumbre, abrir los libros por cualquier sitio para ver que me dicen.
El poema encabeza el tercer o cuarto libro de poesía que publicó su autora, y quizá recibió una buena acogida en su día. Ignoro en este momento que es el primero de los recogidos en “Los ojos de la niebla” (2008) y no sé si es la poetisa quien escribe sobre un poeta imaginado o si es ella misma quien recuerda a su padre.
No sé nada de eso y no me importa, porque estoy leyendo indiferente, sin prestar demasiada atención, dejando que el verso me impregne. Escucho al poeta hablar con su padre como si lo tuviera delante y evocarlo después desde la distancia. El poeta está embargado por una tierna alegría.
De pronto, más o menos en su mitad, el poema se remansa y desemboca en una especie de laguna en calma. En ese momento ya estoy enganchado. El poeta que recuerda a su padre desde una infinita proximidad es un pequeño canto sobre el legado, ese hilo que nos une de generación en generación. No quiero encadenarme a esos versos pero no puedo evitarlo.
Cierro el libro.

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