Embarzo navideño

Faltan exactamente nueve meses y ventiún días par el día de navidad, fecha en la que todos nos queremos un poco más o, mejor dicho, nos queremos matar un poco menos. Porque aunque el jefe sea aún más capullo si cabe, reímos sus estúpidos chistes con más ganas; porque aunque los villancicos sean un "metodo alternativo de interrogatorio", nos animan con entusiasmo a difrutar del frenesí consumista; y porque las luces de colores, los áboles de navidad y los portales de belén hacen que la vida sea bella por narices y el que no lo quiera ver así es que es tonto.
Os felicito ahora porque no volveré a acordarme de la navidad hasta que sea demasiado tarde, porque no váis a leer está felicitación y porque siempre existe la posibilidad de que tú o yo, o ambos, estemos muertos detro de nueve meses y ventiún días.

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