Vista de otoño

Me subyuga y, a la vez, me entristece la luz de las tardes de otoño en esta tierra. Los tejados brillan temprano con ese fulgor dorado que tienen cuando sopla el poniente. La bruma huye mar adentro y desde aquí, desde este pequeño pueblo cercano la costa, soy el único sujeto lo suficientemente aburrido como para mirar, desde una única calle descendente, el azul prodigioso del mar, tan cerca y tan lejos de mí.

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