Reunión de trabajo con poniente

Una estúpida reunión en el trabajo me saca de quicio. Debe ser el viento de poniente, cálido y áspero. No puedo quitarme de la cabeza las mezquindades de mis supuestos compañeros. En el fondo, soy como ellos y me da vergüenza reconocerlo. Descubro de paso que debo pagar una pasta por unas facturas mal facturadas. Así que, como pasa siempre, me digo que debería bajar de las nubes y concentrarme más en el mundo real, si es que existe un mundo real, que por supuesto no existe. Pero paso la noche dándole vueltas y vueltas al cretino del catedrático del bigote, pensando si sería justo darle una paliza por prepotente y sinvergüenza. Y concluyo que no, que mejor me ocupo de mis asuntos.

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