La chica con problemas

Estoy en casa tan tranquilo. Hace un calor apestoso. Pienso en la alumna que vino a pedirme que le aprobara. Necesitaba aprobar al menos una asignatura para que no la echaran de la universidad. “Ya no echan a nadie de la universidad”, le dije. Me contó retazos de su joven vida. Me dijo que vivía lejos, que había tenido “un problema muy gordo”, que “necesitaba alguien con quien hablar”. Miré al fondo de sus ojos castaños y supe que se estaba quedando conmigo. Pensé que si ella tenía la cara dura de venirme con aquella historia, yo también podía tener la cara dura de aprobarla, cosa que hice de inmediato.

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